Compartía mi vida con alguien que siempre que me hacía daño por diferentes motivos
Y siempre acababa la frase diciéndome…lo siento!
Después intentaba hacerlo bien, pero volvía a meter la pata, una y otra vez, una y otra vez
Solíamos hablar durante horas y horas intentando adivinar cuál era la causa que nos hacia fracasar y como podríamos solucionarlo.
Entonces un día en el que intentaba explicarle como me sentía yo cada vez que me hacía daño le explique lo siguiente.
Mira…le dije
Imagínate que mi alma fuese una ventana muy grande transparente y llena de ventanitas pequeñas…Y estuviera hecha de un cristal único en el mundo
Pues cada vez que tú me haces daño, yo siento como uno de los cristales de esa ventana se rompe y temo que algún día me quedare sin ventanales y si me apuras hasta sin la ventana
Entonces el me dijo…
Y cuando intento solucionarlo o lo soluciono. Eso no cuenta para ti
Y le conteste…Claro que si
Es solo que como los cristales de esa ventana son únicos…
Cuando tú lo tratas de arreglar poniendo otro cristal a la ventana que as roto, yo siento que ese cristal no forma parte mi ventana
Y no quiero que al final de esta historia esa ventana ya no tenga nada de ese cristal que era único en el mundo y solo sea una ventana hecha de cristales que le han puesto hay sin que tenga nada que ver conmigo y si mucho contigo, porque tu estarás orgulloso de tu obra de lo que has ido creando cada día y mi ventana ya ni siquiera será mía…
4.11.08
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